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Huacrachuco

Distrito Huacrachuco

El distrito huacrachuco, se halla ubicado en el área noroeste de la provincia de Marañón, en la margen derecha de la cuenca del río Marañón. Exhibiendo una superficie territorial de 704.63 Km2.

La capital es la villa de Huacrachuco, situado en la subcuenca del río Huacrachuco, flanco occidental de la Cordillera Central, a una altura de 2,920 m.s.n.m.; es conocida como “La Ciudad Perla del Marañón”, a 358 Kms. de distancia con la ciudad de Huánuco.

La entrada más apropiado es vía la región La Libertad, recorriendo los pueblos de Challas – Huancaspata – Momoaje – Huacrachuco. Geográficamente, se encuentra entre las coordenadas: 08°36’17” de Latitud Sur y 77°08’40” de Longitud Oeste (Meridiano de Greenwich).

El distrito lindera por el Norte, por el Norte, con la Provincias de Pataz (Región La Libertad); por el Sur, con el distrito de San Buenaventura; por el Este, con el distrito de Cholón y por el Oeste, con las provincia de Pomabamba y de Mariscal Luzuriaga (Región Áncash). Su configuración es semiabrupto, ya que sus dispersiones cambian con oteros, cañones, colinas o peñascos.

Descripción Histórica

Con respecto al nombre del distrito, el historiador José Vara Llanos en su obra “Historia de Huánuco” (1959:53) menciona: “Esta formada de huacra o guagra: cuerno, y chuku: sombrero; o sea: sombrero en forma de cono o cuerno, que era la prenda distintiva usada por los primitivos habitantes que aquella zona que constituían la nación de los Wacrachucus. Como todos los que se escriben con h, bajo la colonia se escribió con g: Guacrachuco”.

Históricamente hace aproximadamente 10,000 años a.C., los primeros hombres que llegaron a poblar el antiguo espacio de Huacrachuco, dejaron huellas de sus manifestaciones culturales a través de pictografías rupestres, prueba de ello esta la cueva de Ucarragra y en las márgenes de laguna Ushuraj. Desde el siglo XI hasta el siglo XVI d.C., paulatinamente se forjo la nación de los Huacrachucos que después fue agregado al Imperio Incaico, bajo el gobierno del Inca Túpac Yupanqui (1471 – 1493).

José Varallanos (1959:72-73) expresa: “La nación de los Huacrachucos o de los Andes del Marañón ocupaba tierras del lado oriental del río Marañón, de Singa al Norte, hasta la actual provincia de Huamachuco. Sobre una topografía abrupta, era una tribu numerosa y guerrera que traía como distintivo un gorro que remataba en un cuerno de venado. De aquí su nombre wuacra-chucos, que, en quechua, quiere decir: sombrero o gorro en forma de cuerno.

Eran gobernados por curacas llamados campis, que fueron los que trataron con los victoriosos Incas, como afirma Garcilaso; llamándose ovas al común de las gentes. Adoraban a las serpientes, al cóndor, a las fuerzas de la naturaleza; y rendían culto a sus antepasados…Construyeron sus habitaciones en lugares seguros y labraron monolitos de piedra, a los que, como a sus divinidades, los erigieron pequeños y misteriosos templos.

Según la opinión del General Louis Langlois, los huacrachucos, en la ruta del Marañón, habrían dejado el paso a los Chachapuyas, de influencia amazónica, en las migraciones hacia la cordillera; confirmando la teoría de Rivet o el origen forestal de las civilizaciones andinas.

El arqueólogo Tello, afianzado en sus estudios, afirma que la región de los huacrachucos fue de la civilización Chavín; ya que ésta se expandió por toda la cuenca del Marañón; sobre todo en la Sierra contigua a la floresta, donde se encuentran restos de ella en sus formas clásicas y en toda la riqueza de sus variadas estilizaciones.

Las esculturas líticas, artefactos y demás que encierran las tumbas de esta zona geográfica, como las de Tinyash, demuestran claramente el desarrollo de la cultura Chavín o Primera Civilización de los Andes orientales. Es que, el suelo de los Huacrachucos, fue el crisol de viejas civilizaciones que florecieron también en otras zonas de la cuenca alta y media del río Marañón; particularmente de la nación de los Huanucos, Huacrachucos y Chachapuyas, que los limitaban por Sur, Norte y Noreste respectivamente.

Gran número de edificaciones existen en el área de la actual provincia de Marañón. Sobre todo en las cercanías de la ciudad de Huacrachuco, Huacaybamba y Pinra, habitados hasta el Siglo XVI por los Antas, Paucaricras, Callanas, Orejones, etc. Belicosas tribus que constituían la nación de los Huacrachucos. En Tinyash pueden verse edificaciones que concitan la atención de los investigadores. Más aún, cuando de ellas, como casi de todas las de la zona del Alto Marañón, no dan noticia los cronistas españoles, ni se menciona en documento alguno.”

Garcilaso de la Vega en su obra “Los Comentarios Reales de los Incas” (1973:78-79)explica: “Al Inca le era necesario conquistar primero aquella provincia Huacrachucu para pasar a la Chachapuya; y así mandó enderezar su ejército a ella. Los naturales se pusieron en defensa, atrevidos en la lucha aspereza de su tierra y aun confiados de la victoria, porque les parecía inexpugnable. Con esta confianza salieron a defender los pasos, donde hubo grandes reencuentros y muchas muertes de ambas partes. Lo cual visto por el Inca y por su Consejo, les pareció que si la guerra se llevaba a fuego y sangre, sería con mucho daño de los suyos y total destrucción de los enemigos.

Por lo cual, habiendo ganado algunos pasos fuertes les envió a requerir con la paz y amistad, como lo habían de costumbre los Incas; díjoles que mirasen que más andaba el Inca por hacerles bien, (como lo habían hecho sus pasados con todos los demás indios que habían reducido a su Imperio) que no por señorearlos ni por el provecho que de ellos podía esperar.

Advirtiesen que no les quitaban nada de tierras y posesiones, antes se las aumentaban con nuevas acequias y otros beneficios; y que a los curacas los dejaban con el mismo señorío que antes se tenían, que no querían más de que adorasen al Sol y quitasen las inhumanidades que tuviesen sobre lo cual platicaron los Huacrachucus, y, aunque hubo muchos de parecer que recibiesen al Inca por señor, no se concertaron, porque la gente moza, como menos experimentada y más en número, lo contradijeron, y salieron con su porfía y siguieron la guerra con mucho furor, pareciéndoles que estaban obligados a vencer o morir todos, pues habían contradicho a los viejos.

El Inca, porque los enemigos viesen que el haberles convidado con la paz no había sido flaqueza de ánimo ni faltas de fuerzas, sino piedad y mansedumbre tan acostumbrada por sus pasados, mandó reforzar la, guerra de veras y que los acometiese por muchas partes, repartiendo el ejército por sus tercios para que los divirtiesen y enflaqueciesen las fuerzas y el ánimo. Con el segundo acometimiento que los Incas hicieron, ganaron otras plazas y pasos fuertes, apretaron a los enemigos de manera que les convino pedir misericordia.

El Inca los recibió con mucha clemencia, por la común costumbre de aquellos Reyes, que siempre se preciaron de ella, y por convidar con ella a los comarcanos; y así mandó a sus ministros que tratasen a los Huacrachucus como si fueran hermanos; mandó que a los curacas se les diese mucha ropa de vestir de la fina, que llaman campi, y a la gente común de la que llamaban auasca; mandó proveerles de mucho bastimento, porque con la guerra se les había desperdiciado lo que tenían para su año, con lo cual quedaron muy contentos los nuevamente conquistados y perdieron el temor del castigo que por su rebeldía y pertinacia habían temido.

El Inca no quiso pasar adelante en su conquista, por parecerle que se había hecho harto en aquel verano en haber conquistado una provincia como aquélla, tan áspera de sitio y tan belicosa de gente; y también porque aquella tierra es muy lluviosa, mandó alojar su ejército en la comarca de aquella frontera.

Mandó asimismo que para el verano siguiente se aprestasen otros veinte mil hombres más; porque no pensaba dilatar tanto sus conquistas como la pasada. A los nuevamente reducidos mandó instruir en su vana religión y en sus leyes y costumbres morales, para que las supiesen guardar y cumplir.

Mandó que se la diese traza y orden para sacar acequias de agua y hacer andenes, allanando cerros y laderas que podían sembrarse y eran de tierra fértil y por falta de aquella industria la tenían perdida, sin aprovecharse de ella. Todo lo cual reconocieron aquellos indios que eran en mucho beneficio de ellos.”

En la colonia se fue dividiendo en latifundios y minifundios. Las primeras estirpes que habitaron esta zona son Villaorduña, Espinoza, Ocaña, Herradas, entre los más importantes. De una Relación enviada a Lima, en 1548, desde Huánuco, se desprende que el Marqués Pizarro le otorgó el Repartimiento de Guacrachuco a don Gonzalo con 500 indios en su juridicción.

En 1562 por disposición del Virrey Conde de Nieva, don Diego López de Zuñiga y sus comisionados se encomendó a don Hernando Carrera la dirección de los indios de Guacrachuco. Según el documento oficial del Virrey Martín Enríquez de Almansa en 1583, “Santo Domingo de Guacrachuco” es pueblo del Corregimiento de Huamalíes, formando el Repartimiento de Guacrachuco, siendo encomendero el Capitán Juan de la Reinaga desde los años 1578 a 1583. El Arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo hizo una visital pastoral en 1586 a la Doctrina de Santo Domingo de Guacrachuco, hallando en ejercicio la parroquia del pueblo. Con respecto a su segunda inspección hecha en 1593, José Varallanos (1959:272) nos explica que el varón halló: “Cerca al pueblo de Huacrachuco la ‘estancia de Pico’… de yeguas”, de propiedad de un español llamado don Luis; otra estancia de ovejas del propio, a tres leguas del pueblo de Yamos, y ‘que tendra… 600 cabezas cada manada, y tiene 7 manadas”.

Según el Diario de Viaje de Mogrovejo, la Doctrina de Mancha y Guarigancha se hallaba con los anexos y habitantes: “Pueblo de Huacrachuco: 190 tributarios, 66 reservados; confirmó 420. Anexos: San Sebastián de Yamos, 38 tributarios, 13 reservados; confirmó 42. Un obraje de don Luis, 30 tributarios, 40 muchachos; tiene 7 telares y 60 tornos, de ellos hay 16 bordadores y primadores.

Si nodo de la doctrina 134 pesos oro, y más 480 pesos de plata ensayada, del ganado dejado, por Gonzalo de Guzmán, conforme a la declaración del beneficiado Ambrosio Martel. Iglesia de Huacrachuco 1441 cabezas de ganado, la mitad de un molino que está en Huaripampa; el hospital con 42 cabezas de ovejas. Su párroco Fray Fernando de Mendoza”. (VARALLANOS;1959:369). Durante la emancipación perteneció a la Intendencia de Tarma.

Se tiene referencias de las visitas del: Encomendero Español Gonzalo de Guzmán, el Brigadier Español Manuel Ramírez de Arellano y el Antropólogo Francés Paul Rivet.

Monseñor Rubén Berroa en su obra “Monografía Eclesiástica de la Diócesis de Huánuco y Junín” (1934:221-222) explica: “Huacrachuco era la 8va parroquia en la demarcación colonial (1721); tenía dos anexos: Yamos y Quirín. El patrón es Santo Domingo.

La parroquia tiene además 20 pueblos o aldeas, pero en todas hay capillas pobremente tenidas. Los pueblos son: Caján, Pacrao, Pinra, Huayón, Huaracillo, Humbe, Canchabamba, Pachachín, Bellavista, Huayotuna, San Buenaventura de Sinabamba, Sinay, huachumamay, Yamos, Quillabamba, Chinchil, Piso, Huambo, Asay y Huaychao.

En la demarcación hecha por el Mons. Sardinas en 1900, se le asignó los anexos: Yamos, Azay, Piso, Huambo, Huachumayo, Chinchil y Sinay. Se conservó la demarcación de 1867. La capital dista 84 leguas de la Sede Episcopal; su pueblo es pequeño.

La iglesia pobre. Visitas.- Visitó Santo Toribio de Iglesia de Santo Domingo de Huacrachuco y el pueblo de San Sebatian de Yamos, siendo Cura el P. Fray Francisco Irazola (1909). Fray Tomás Hernandez (1915), Sr. Canónigo Mays (1917), Fray Pedro Mañaricúa (1927), Fray Pacifico Jorge (1932). En 1926, por el Mons. Berroa, visitó el R.P Fray Orestes Alegre, O.F.M. Libros Parroquiales.

Los ha recuperado el Sr. Cura Manzanedo y Val, con la cooperación del Sr. Alcalde y Sr. Subprefecto, pues hacia tiempo estaban fuera del servicio de la Parroquia. El primero de bautismo como el año 1766, y el 15º es de 1915. Hay irregularidades en el de 1840; el de 1890 está deshecho y el de 1912 incompleto. Los libros de matrimonios son 9, desde 1766 a 1924; los de Defunción son 3, de 1811 a 1878. Un libro de Inventarios de 1758 a 1847”.

Huacrachuco durante la época republicana tuvo un adelanto muy lento por encontrarse en una zona muy inaccesible de los polos de desarrollo; en el año 1966 llega el primer carro a Huacrachuco, por la ruta Trujillo, Huamachuco y Tayabamba, significando un viaje de cuatro días en verano y de 15 días en invierno.

Al instituirse la provincia de Marañón, fue descoyuntado de la frontal provincia de Huamalíes, para componer la de Marañón. La villa de Huacrachuco se constituye como su capital y le otorgan la categoría de distrito de anuencia con la ley Nº 1595 del 21 de Octubre de 1912, en el gobierno de Guillermo Eugenio Billinghurts Angulo.

En el año 1998 se concretiza la carretera transoceánica Chimbote – Sihuas – Huacrachuco con la llegada del primer bus de la empresa Andía, tras cruzar un puente provisional tipo Beyli colocado sobre el río Marañón en el lugar denominado Comaru. Esta carretera a permitido el desarrollo acelerado de Huacrachuco durante el último lustro, permitiendo el abaratamiento de los productos.

Recursos Turísticos

  • Cerro de Acotambo.- Proviene del runashumi “aco” = arena y “tambo” = alojamiento. Es un radiante nevado, fecundo en recursos minerales y que sirve de mirador natural, teniendo el delante al Cerro Tintero. Es considerado como el celoso guardián de la provincia de Marañón. Existen evidencias arquitectónicas de viviendas preincas.
  • Cuevas de Ucurragra.- Deriva del runashumi “ucush” = ratón y “rraqra” = quebrada. Ubicadas a 8 Kms. de la Villa de Huacrachuco. Es un complejo de cavernas, cuya profundidad guarda misterios y numerosas leyendas;, en su interior se pueden apreciar yacimientos de pinturas rupestres que datan desde los orígenes de nuestra cultura. Asimismo existen caprichosas figuras que pareciera que la naturaleza les haya dado vida, tales como: la cabeza tridimensional, caballo, campanas encantadas, figuras de chancho, chivo, gato, puma, toro, la doncella mancornada, las tres horcas, raca rumi y lo que la fantasía puede imaginar.
  • Laguna de Asiaj.- Ubicado cerca del anexo de Chonas, a 5 minutos a pie desde la carretera hacia el distrito de Cholón. Hermosa laguna de aguas cristalinas, lugar paradisíaco de fácil acceso, donde se junta la sierra con la ceja de selva, sus riberas cubiertas de totoras y más al rededor cubierto de árboles propios de la zona, ofrece a sus visitantes un lugar ideal para pasar un fin de semana o una paseo inolvidable.
  • Laguna de Chinchaycocha.- Deriva del runashumi “chinchay” = jaguar y “cocha” = laguna. Ubicada a 1.30 hora del centro poblado de Chocobamba. Es una hermosa reserva de agua de 1800 metros de longitud, aquí los visitantes y pobladores de la zona pueden practicar la pesca deportiva de truchas y la caza de patos silvestres.
  • Laguna de Ushuraj.- Ubicado a inmediaciones de la Villa de Huacrachuco. Pintoresca laguna de aguas cristalinas, se caracteriza por una diversidad de flora y fauna silvestre; en sus alrededores se han encontrado diversos petroglifos.
  • Tres Lagunas.- Ubicadas en las alturas de Huacrachuco. Lugar donde se puede apreciar una agraciada vista panorámica de aguas traslúcidas que están entrelazadas a través de riachuelos.
  • Sitio Arqueológico de Maquimpirga.- Ubicado entre los pueblos de Ishpinco y Maracay, a 8 kms. de la villa de Huacrachuco; se puede apreciar vestigios de una necrópolis poco conservado.
  • Sitio Arqueológico de Marco.- Ubicado a 3 kms. de la villa de Huacrachuco, donde yace parte de una ciudadela preinca, construida a base de piedra y barro. Es considerado como un observatorio de vigilancia de los Huacrachucos.
  • Sitio Arqueológico de Pueblo Viejo.- Ubicado a 10 kms. de la villa de Huacrachuco. Es una ciudadela preincaica, considerada como el asiento originario de la antigua civilización de los Huacrachucos.
  • El Urhuarrumi.- Es un singular y legendario macizo rocoso, considerado como un milagro de naturaleza ya que es visto desde diferentes provincias vecinas. Del lugar se cuentan varias leyendas y testimonios históricos entre los pobladores de Marañón. Es un peñón de gran altura que se eleva al cielo, con la apariencia de un ser humano con el estómago abultado que la leyenda lo identifica, como uno de los gigantes petrificados por culpa del malvado Tallikuna; pero algún día recobrará su figura humana para vengar y sentenciar al mal en el nevado de Acotambo y ser enterrado para siempre en el Antarpo Marchino, que viene a ser una boca de la tierra sin fin.
  • Río Huacrachuco.- Es un importante torrente tributario del Marañón, nace en la encantadora laguna de Chinchaycocha, y en su curso recibe la afluencia de los ríos: Chocobamba, Choquehuanca, Saltana, Huagas y Anchic. En su trayecto configura uniformes valles; además se puede practicar la pesca artesanal de truchas.
  • Cerros Tres Tullpas.- Ubicadas en los terrenos limítrofes de las regiones Huánuco, La Libertad y Áncash. Según la versión del estudioso Merarí Salazar son los tres testigos mudos e inmortales, en cuya presencia firmaron un acta de paz temporal los gigantes sedientos de venganza.

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